¿Para qué sirve un hombre?

SEGUNDA PARTE

Dentro de cada hombre hay un hombre bueno solo que muchas veces está por descubrirse. Las mujeres dicen que están cansadas de hacerse entender, que ya han gastado demasiada energía. Lo que muchas veces ocurre, es que no todos los hombres están capacitados para complementarse con una mujer. La clave será dar con uno dispuesto a querer descubrir los misterios femeninos que hay dentro de ti, capaz de ver más allá , de querer conocerte , de admirarte y celebrar poder hacer equipo contigo.

Una mujer posee una doble naturaleza, la mujer interior y la mujer exterior. El secreto para amar a una mujer es acceder a sus dos mundos e intentar comprenderla. El hombre que llegue a tocar el alma  de una mujer, la tendrá para siempre. Estas dos energías tienen que estar en sintonía, cuando una parte de la mujer está conectada, la otra desconecta, cuando una parte de la mujer está feliz, a la otra «le falta algo» pero solo los hombres sensibles comprenden y aman a la mujer desde su complejidad que las hace únicas. Como dice la canción de Alejandro Sanz :

A veces me encierro tras puertas abiertas
A veces te cuento porque este silencio.Y es que a veces soy tuya y a veces del viento

Una mujer necesita sentir que su pareja quiere a las dos partes y no reprime a ninguna de ellas, necesita sentirse libre que va y que viene, como la vida y la muerte, que sube y que baja, que se me tece hacia dentro y vuelve a salir….y el hombre bueno, natural y salvaje responde a la misma naturaleza.

A lo largo de mi experiencia profesional, he acompañado a muchas mujeres a descubrir que sí existen los hombres buenos. A pesar de su escepticismo y de que vinieran magulladas tras la experiencia con algún hombre depredador, puedo constatar que la mayoría los han acabado descubriendo, solo que para encontrarlos primero hemos tenido que definirlos. Si eres de las que vienes de una mala experiencia y no crees mucho en el otro sexo, un buen ejercicio es fijarte en las excepciones. Se trata de observar detenidamente aquel ser excepcional, aquel que tu consideras bueno, ya sea tu hermano, padre, vecino, compañero de clase o trabajo, primo, hijo, profesor.., y fijarte en como te trata, como trata a su pareja, a su madre, a sus amigos… A partir de ese momento, habrás encontrado a tu referente, la semilla del hombre bueno, que te servirá para trazar un perfil y encontrar uno para ti.

Un hombre bueno es racional para complementar tu lado emocional no para castrarlo. Un hombre bueno expresa enfado para defender lo suyo pero no es agresivo ni lo usa para hacerte daño. Un hombre bueno escucha para que tu tengas más espacio para hablar y expresar tus emociones. Un hombre bueno es sencillo para enseñarte lo verdaderamente importante y separar lo esencial de lo mundano. Un hombre bueno es directo para orientarte cuando te pierdes. Un hombre bueno es noble para amarte sin doble fondo. Un hombre bueno es fuerte para mostrarte que juntos podéis con todo. Un hombre bueno es honesto para enseñarte lo auténtico y lo verdadero. Un hombre bueno es capaz de leerte y conocer tu esencia. Un hombre bueno es valiente porque cree en tu poder y no se hace pequeño cuando tu no paras de crecer.

El hombre salvaje, aquel capaz de querer en profundidad a una mujer es descrito por la analista junguiana Clarisa Pinkola a través de un cuento afroamericano llamado Manawee. El cuento explica como un rey le propone a un caballero llamado Manawee que podrá casarse con sus dos hijas gemelas si éste es capaz de descubrir como se llaman. El perro del caballero, va corriendo a casa a las doncellas para averiguarlos. En el primer intento, después de oírlos los olvida cuando de camino de vuelta a casa se encuentra un pedazo de hueso que le pierde y desconcentra. En el siguiente intento vuelve a escucharlos pero los olvida cuando en el camino de regreso topa con otro manjar delicioso. En el tercer intento, retiene los nombres y de vuelta a casa, ignora los olores de manjares que se encuentra por el camino, pero lo caza un gigante que lo maltrata para que le revele el secreto. A pesar de la tortura, el perro resiste callado y llega a casa de su amo magullado pudiendo revelarle los nombres para que al fin Manawee pueda casarse con ellas.

Este cuento posee una gran sabiduría y esconde muchos símbolos que representan las cualidades que deber reunir un buen hombre. El perro representa una parte de la conciencia masculina de Manawee, la fuerza instintiva, que es capaz de luchar y de perseverar para lograr descubrir el fondo de una mujer. Las gemelas representan la doble naturaleza de la mujer, lo de fuera y lo de dentro, dos mujeres en una. La que vive arriba, pragmática, humana y aquella más espiritual, que viene de lejos, que aparece y desaparece, pero que siempre desprende algo original sorprendente o sabio. Un hombre depredador no aprecia la vida interior de una mujer, pero en cambio, el hombre salvaje se siente atraído por esta parte salvaje de ella que es reina y soberana de sí misma. Las mujeres buscan un hombre como Manawee que es paciente e ingenioso porque persevera para comprender su naturaleza profunda, ya que trata una y otra vez de conseguir los nombres. El padre, representa el guardián de las hijas, el que dice “hasta que no me demuestres que quieras conocer la verdadera esencia de mis hijas (sus nombres) no las tendrás” , no basta con pedirlas, para comprender los misterios de una mujer tienes que esforzarte. Ese esfuerzo de Manawee representado por su perrito que vuelve una y otra vez, capaz de morir y de arriesgarse, muestra la tenacidad y la fuerza psíquica de un hombre. Los hombres famélicos, con hambre de cariño pueden perder su determinación en cualquier tentación que encuentren por el camino, entonces pueden ser hombres que exploten a las mujeres con el fin de llenar su vacío interior. El hueso en el camino simboliza la tentación, nadie es inmune a un hueso jugoso, y atractivo. En el perrito, su apetito queda satisfecho pero no su tarea, por eso aprende a concentrarse en su prioridad, como al final le pasa al buen hombre que logra luchar por lo verdadero y no dejarse llevar por lo superficial. El gigante que ataca al perrito, representa aquel hombre que intenta abducirte y hacer olvidar quien eres, a este hombre no le interesa la doble naturaleza de la mujer y conocer los nombres, para este, lo femenino es una posesión que desea adquirir y nada más.

El hombre bueno es que el quiere aprender, el mejor partido? El que intenta comprender, el que no se distrae y persiste en su propósito, y cuando conoce el interior de la mujer, no ejerce poder sobre ella sino que se deja inundar, sorprender, escandalizar y permanece siempre a su lado.